miércoles, 24 de febrero de 2010

Mi versión sobre la muerte de mis gemelos


El pasado 18 de mayo del 2009 organizaciones feministas del país protestaron ante la puerta principal del Hospital Clínico Universitario de Caracas contra la violencia obstétrica a la que fue sometida en esa institución hospitalaria Yelimar Barreto, quien presentaba un embarazo gemelar de alto riesgo y le fue negada la posibilidad de salvarlo


Controlé mi embarazo gemelar monocorial biamniótico en el Hospital Universitario de Caracas (H.U.C.); por ser un embarazo múltiple es considerado de alto riesgo obstétrico. Escogí este hospital pues están dotados con los mejores especialistas y equipos.

El sábado 14-3-09 a las 7 a.m. me presenté en la emergencia del hospital, manifestándole al funcionario de la entrada que había presentado a las 5 a.m. una pérdida considerable de líquido amniótico y que cursaba un embarazo gemelar de 27 semanas; él permitió mi ingreso y solicitó una silla de ruedas para que me trasladaran al piso 10, servicio de Obstetricia. Debía esperar ser revisada; pasaron 3 horas y nada, pregunté a una enfermera cuánto más tendría que esperar, me dijo que había notado mi ingreso en silla de ruedas y que no entendía por qué no me habían pasado; entró a informar lo sucedido y me pasaron, me realizaron un tacto y me enviaron a perinatología a realizarme un Ecosonograma con la Dra. Susana De Vita, la cual concluyó que uno de los fetos poseía efectivamente un 50% menos del líquido con respecto al eco anterior, pues llevé mis exámenes y ecos, además de contar con la historia clínica por llevar mi control allí. Ella nos acompañó personalmente y le explicó a la médica de guardia lo que vio en el eco. Me dijo que si no era hospitalizada de inmediato, debía acudir el lunes 16 a realizarme otro eco porque era preocupante. Allí sólo me ordenaron un PCR y un urocultivo, dijeron que me fuera a casa y si seguía perdiendo líquido debía volver. No se me suministró ningún medicamento ni se me prescribió para la casa. Antes de irme pasé por el laboratorio del hospital a realizarme el PCR. El domingo 15 seguí perdiendo líquido y regresé al Hospital pero no me atendieron, estuve allí 4 horas. Una enfermera me dijo que habían muchas emergencias y que era mejor volver a casa y acostarme que estar allí sentada.

El lunes 16-03-2009 a las 8 a.m. fui a buscar a la Dra. De Vita, la cual me presentó a la jefa del servicio, ella misma en compañía de De Vita me realizó el eco comparándolo con el del sábado 14-03, y concluyó que ese feto (el de 500 gr.) había perdido ya todo el líquido y me manifestó que si moría no perjudicaba en nada al otro feto (el de 600 gr.), ya que poseían sacos amnióticos separados y de darse ese caso el otro bebé podía llegar a término de manera normal. Ambas ordenaron mi hospitalización con control de signos vitales cada hora (toma de temperatura, tensión, etc.) y verificación de la frecuencia cardiaca de ambos fetos cada 2 horas. Eran las 12:30 p.m, nunca se me explicó lo que ocurría, ni por qué, o por qué no me realizaban una cesárea de emergencia y los colocaban en incubadora a pesar de que yo se lo pregunté a todo el grupo, no se me suministró ningún medicamento para evitar que se iniciara el trabajo de parto, permanecí más de 12 horas, sólo con las revisiones de mis signos vitales y las de mis bebés, las cuales siempre fueron estables. A las 12 a.m. comenzaron las contracciones, le pregunté una vez más a la Dra. Jeismar Bello que por qué no se me practicaba la cesárea. Al fin respondió que era porque ya se había iniciado el trabajo de parto, entonces ¿por qué no la hicieron 2 días antes? Me encontraba en preparto, me realizó el tacto y dijo que estaba la dilatación completa y que debía ser llevada a sala de parto, me hicieron un Ecosonograma con Doppler y los fetos estaban ambos transversos y vivos. Me llevaron a parir vaginalmente, por más que pujé con todas mis fuerzas sólo se desprendió el saco amniótico del bebé de 600 gr. quien tenía su líquido normal y su cordón umbilical, el bebé no salió, no podía hacerlo, estaba transverso, traté de seguir pujando por más de 45 min. pero ya no tenía contracciones ni dolor.

La Dra. que acompañaba a la Dra. Bello en ese momento no pudo ocultar sus lágrimas cuando vio lo que habían hecho, trató de ayudar a cambiar la posición del feto pero le fue imposible, Bello le dijo que se fuera a dormir que estaba nerviosa. Bello quedó sola y me mandó caminando de nuevo a preparto, me dijo que se había equivocado y que no tenía una dilatación completa sino sólo 4 cm, que creyó que por ser fetos pequeños podía expulsarlos.

A las 2:30 a.m. se me realizó un Doppler y ambos fetos, incluso el que llevaba más de 2 horas con su cordón fuera de mis entrañas, ¡seguían vivos!

La Dra. Bello nunca hizo nada por ayudarme, sólo se sentó a jugar con su celular y mandar mensajitos. Ni me miraba, como si yo no estuviese allí frente a ella, con parte de mi bebé afuera. A las 3:30 no pude más con el cansancio, el dolor, la pérdida de sangre y su negligencia, rompí el silencio: le pedí que me ayudara, ya volvían las contracciones pero el que trataba de salir era el bebé de 500 gr. y su hermano le obstruía el canal del parto, la Dra. ni se movió, dijo que saldrían solos tarde o temprano, le dije que sabíamos que era imposible, no dilataba y aún permanecían vivos porque los sentía cómo seguían luchando por salir. Dije que su actitud era negligente y que podía acusarla de mala praxis, respondió que yo debía estudiar mucho como ella para saber lo que era ese término, le respondí que soy médica veterinaria desde hace más de 12 años y que la acusaría formalmente, se levantó por primera vez en 4 horas y dijo que como habían más médicos de guardia ella podía rehusarse a atenderme y nadie podía obligarla, abandonó la sala y no llamó a nadie más... grité desesperadamente para que viniera otro médico. Vino la Dra. María Gullon, quien me enderezó manualmente el bebé y en 5 minutos lo expulsé, eran las 3:45 a.m. y pesó 600 gr, y midió 32 cm. A las 3:50 nació vivo el otro bebé, el de 500 gr, midió 31 cm se movía mucho y Gullon lo colocó en la cama y las enfermeras preguntaban si lo llevaban a neonatología y para mi sorpresa dijo que no, que igual se iba a morir, que esos eran reflejos involuntarios. Una Dra. muy joven dijo que estaba vivo, le colocó el dedo en la boca y el bebé succionó, le preguntó si podía llevarlo a una incubadora y Gullon respondió: lléveselo para que haga el ridículo más adelante... Éste era el bebé que tenia días perdiendo líquido y tenía menos probabilidades de sobrevivir, menor talla, menor peso y aun así permaneció vivo por más de 2 horas. Cada vez es más frecuente ver embarazos cuádruples, séxtuples y hasta óctuples resueltos con cesárea e incubadoras y los bebés sobreviven.

No discutiré si vivían o morían, ni cuánto tiempo, el hecho es que no sólo hubo negligencia y mala práctica de la medicina sino que el grupo en sí, principalmente las Dras. Jeismar Bello y Maria Gullon maltrataron no sólo a mis hijos, sino también mi cuerpo y mi alma.

No era necesario que mi bebé sufriera por más de 4 horas luchando, para morir asfixiado, torturado, estando dotado este hospital con los mejores equipos del país.

No son dioses, no pueden decidir quién vive y quién muere.

No me parece ético ni profesional dejar a cargo de estudiantes la asistencia de partos de alto riesgo mientras los especialistas duermen o pasean.

Sé que nadie allí me apoyará: las enfermeras cubrirán a las doctoras y éstas a las enfermeras pero tengo 2 testigos: Mis bebés por las fotos que se les tomaron en la sala de autopsias donde se aprecian las magulladuras y moretones del bebé que parece muerto a palos; lo otro innegable es la declaración firmada del grupo negligente y abusador, la cual es la historia clínica, es una confesión escrita por ellas mismas, donde registraron cada hora mis signos vitales estables, los distintos ecos donde siempre se observaron transversos, los PCR normales de los días 14 y 16 y las frecuencias cardiacas de ambos a las 2:30 a.m. como evidencia de que seguían vivos.

Las acciones legales no le devolverán la vida a mis bebés, ni borrarán la forma en que murieron, pero contribuirán a que no se repita con otras madres y bebés en un futuro, se lo debo a mis bebés, se lo debo a los bebés que han quedado en el olvido porque nadie se quejó por miedo, flojera o ignorancia, se lo debo a sus madres, me lo debo a mi misma.

Juramento Hipocrático

"En cuanto al cuidado de los enfermos, prescribiré el régimen más apropiado según mi juicio y mi ciencia, y apartaré de ellos todo inconveniente y daño".


"Creo que hay muchos "profesionales" médicos que no lo son de corazón. Son aquellos que escogieron su carrera solo por la vil sensación de poder y dinero. Son simples parásitos de indiferencia ante el dolor humano. No son médicos. Son asesinos con derecho legal de matar. Son pocos. Pero en número suficiente para matar a un ser querido cercano. La próxima víctima puede ser usted......"


Fuente:diariodelosandes.com

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